Ejemplos de Rebranding que fracasaron

Un proceso creativo, útil, eficiente…pero también polémico en algunos casos. Ya te hemos contado respecto a la importancia y el impacto del rebranding en nuestra industria, y de cómo este proceso puede ser la clave que una marca requiere para potenciar su éxito y darle un enfoque diferente a su posicionamiento en el mercado.

No obstante, también sabemos que esta puede ser un “arma de doble filo”, puesto que existen casos en los que algunas marcas optaron por darle un giro distinto a su identidad y su nombre sin necesariamente requerirlo, por lo que el resultado fue algo…desastroso.

Realizar un rebranding innecesario para una marca puede acarrear una serie de desventajas significativas. En primer lugar, este proceso implica una inversión considerable en términos de tiempo, recursos financieros y energía creativa. Si la marca ya tiene una identidad fuerte y bien establecida en la mente de los consumidores, modificarla puede generar confusión y alienar a la audiencia existente.

Además, existe el riesgo de perder la conexión emocional y la lealtad de los clientes consolidados, ya que el cambio puede percibirse como una falta de coherencia o autenticidad por parte de la empresa. La falta de alineación entre el nuevo enfoque y los valores fundamentales de la marca existente puede resultar en una pérdida de identidad, afectando negativamente la percepción del público.

Estos casos de Rebranding no tuvieron el éxito esperado

RadioShack

Probablemente todos, en algún momento, llegamos a acudir a esta tienda por algún producto, como audífonos. Pues bien, en el 2009 optaron por darle este cambio al rebautizarla simplemente como The Shack, para la cual invirtieron cerca de 200 millones de dólares. No obstante, la misma marca decidió dar un paso atrás y conservar su nombre previo, sin embargo, el gasto quedó en la cifra que ya mencionamos.

Burberry

La marca de ropa de alta gama también fue víctima de un mal rebranding, pues en el 2018 se decidió por cambiar su logo clásico a uno más minimalista, más actual, pero los fieles seguidores de esta no estuvieron muy de acuerdo con este cambio, puesto que preferían, por mucho, la esencia del logo tradicional, de más de 162 años de tradición.

Tropicana

Unos jugos muy refrescantes, ¿no crees? Pues este caso de mal rebranding fue uno de los más impactantes en su momento, en el 2009, y fue precisamente gracias a Pepsi (dueña de la marca) que este cambio se reflejó en su empaque, el cual no se sentía como de una marca de jugos auténtica, sino de distribuidor, lo que derivó en pérdidas de aproximadamente el 21% en un periódo corto. Afortunadamente, Tropicana cambió de idea y volvieron a su packaging anterior.

J.C. Penney

La cadena minorista J.C. Penney implementó cambios significativos en su estrategia de precios y diseño de tiendas bajo la dirección del CEO Ron Johnson. Sin embargo, la reacción del consumidor fue desfavorable, llevando a una disminución significativa en las ventas y la eventual destitución de Johnson.

GAP

La popular marca de ropa intentó cambiar su icónico logo azul cuadrado con letras blancas a un diseño más moderno. Sin embargo, la reacción negativa de los consumidores fue abrumadora, y la empresa rápidamente revirtió el cambio después de pocos días.

Como podrás ver, esto también puede afectar a las marcas más poderosas en todo el mundo, y ahí radica la importancia de llevar a cabo la estrategia y planeación adecuada sí se está considerando el rebranding, pero, de nueva cuenta: ¡siempre y cuando sea necesario!

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